¿Cuántas veces nos encontramos amarradas a la ansiedad de la vida diaria? La lista de cosas por hacer es interminable y nos encontramos de aquí para allá sin tener tiempo de bajar revoluciones. Nuestra agitación diaria afecta nuestro hogar debido a que no hay tiempo para descanso ni aún en las horas nocturnas. Las preocupaciones y la ansiedad no nos dejan descansar. ¿Por qué? Las Escrituras nos muestran tres causas por las cuales sufrimos de la ansiedad.

Estamos centradas en el mundo

Y dijo a sus discípulos: Por eso os digo: No os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis” – Lucas 12:22

Jesús conecta la parábola de la avaricia con su enseñanza sobre la ansiedad. Cuando nos centramos en las posesiones materiales tendemos a quitar la mirada de la fe y del autor de esta, Jesucristo. Jesús mismo nos exhorta a no afanarnos por las cosas de esta tierra ya que todo lo terrenal es pasajero.

Falta de confianza en Dios

“No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí.” – Juan 14:1

Juan comienza este capítulo con la exhortación de confianza que hace Jesús. Es notable ver que en esta cita los verbos están en presente porque Jesús conocía más adelante los discípulos iban a enfrentar dificultades. Jesús nos exhorta a guardar la serenidad en el tiempo difícil y esto se logra a través de la confianza en el Padre y en el Hijo. Cuando la ansiedad toca a la puerta de nuestra vida y nuestro corazón queda preso de esta, Cristo no está ajeno a esto y nos dice que confiemos en Él. El Señor quiere consolarnos y calmarnos con estas palabras.

Abandonar a Dios

“Y entre esas naciones no hallarás descanso, y no habrá reposo para la planta de tu pie, sino que allí el Señor te dará un corazón temeroso, desfallecimiento de ojos y desesperación de alma. Y tendrás la vida pendiente de un hilo; y estarás aterrado de noche y de día, y no tendrás seguridad de tu vida. Por la mañana dirás: “¡Oh, si fuera la tarde!” Y por la tarde dirás: “¡Oh, si fuera la mañana!” por causa del espanto de tu corazón con que temerás y por lo que verán tus ojos.” – Deuteronomio 28:65-68.

La desobediencia del pueblo de Israel tuvo sus consecuencias. Israel abandonó a Dios y olvidó sus mandamientos y estatutos. Como consecuencia Israel pasó por una angustia aguda durante su dispersión que ha durado diecinueve siglos. El abandonar a Dios puede causar ansiedad debido a que el corazón no halla la verdadera paz. Solo Cristo puede dar la paz genuina, no como la da el mundo, sino una verdadera que emana desde el interior.

¿Hace cuánto tiempo has estado centrándote en las cosas temporales de este mundo? ¿Tienes tu corazón turbado? ¿Te has alejado de Dios? Hoy es un buen día de arreglar cuentas con Dios.

Te animo a descargar el estudio gratuito de Cómo calmar la Ansiedad. Es un estudio bíblico de 5 días que te ayudará a calmar la ansiedad y a confiar en Dios.

Cómo calmar la ansiedad

Recibe Gratis

* indicates required