Al verificar los suministros de mi casa, encontré que tenía que hacer un inventario. Ya que hacía falta renovar algunos artículos expirados y comprar los que ya se habían agotado. Fue entonces que tomé un papel y comencé a anotar lo que había que comprar o cambiar. Incluso aproveché e incluí las cosas que necesitaba de forma personal cada miembro de mi familia. Sin embargo, me surgió la pregunta: ¿estoy abastecida espiritualmente?

La mayoría de los creyentes devotos toman tiempos de forma periódica para examinar su fe y hacer un inventario. La Biblia nos dice: “Examínense para saber si su fe es genuina. Pruébense a sí mismos. Sin duda saben que Jesucristo está entre ustedes; de no ser así, ustedes han reprobado el examen de la fe genuina.” (2 Corintios 13:5)

¿Qué principios espirituales debemos tener en mente al hacer el inventario de nuestra fe?

Las buenas obras. No podemos ganar la salvación haciendo buenas obras. Pero las Escrituras enfatizan que lo que hacemos en nuestro diario vivir refleja nuestra fe. “Amados hermanos, ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe si no lo demuestra con sus acciones? ¿Puede esa clase de fe salvar a alguien?” (Santiago 2:14). Santiago ofrece una forma interesante para hacer nuestro inventario de salud espiritual. “Como pueden ver, la fe por sí sola no es suficiente. A menos que produzca buenas acciones, está muerta y es inútil.” (Santiago 2:17).

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¿Cómo se refleja tu fe en las actividades diarias que haces?

¿Qué pasos Dios te está mostrando que debes tomar?