devocional

La manera en que respondemos ante las presiones, es una clara demostración de nuestra vida sin devoción. El hacer devocionales no implica que lo hacemos con la devoción que merece. Así que nuestra religión carece de devoción. Podemos leer toda la Biblia y elevar oraciones todos los días y hacerlos sin cultivar la relación con Dios. También podemos saber mucho de Dios pero no le conocemos personalmente. Del mismo modo podemos estar ocupadas en una cantidad enorme de actividades de la iglesia, sin embargo no tener la perspectiva correcta del por qué lo estamos haciendo, ni a quién realmente le estamos sirviendo.

“El joven creyente debe entender que en sí mismo, no tiene poder para sustentar su vida espiritual. No; necesita recibir una nueva gracia del cielo mediante una vida diaria de comunión con el Señor Jesús. Esto no puede obtenerse por medio de una oración ligera o una lectura superficial de unos pocos versículos de la Palabra de Dios. Debe tomar la decisión deliberada de apartar un tiempo para estar a solas en la presencia de Dios, pensar en sus debilidades y necesidades, y esperar que Él renueve la luz y la vida celestial en su corazón por obra del Espíritu Santo. Después, merecidamente, podría esperar que el poder de Cristo lo guarde a lo largo de todo el día y en todas sus tentaciones.” – Andrew Murray.

¿Qué es el diario devocional?

Así pues, el devocional diario no es una tarea más en nuestra lista por hacer. Sino que es el momento que separamos para experimentar la unión con Dios. Es ese momento en que podemos mirar cara a cara a nuestro Dios (Éxodo 33:11). Como consecuencia ocurre la purificación de nuestra alma. El agua de la Palabra del Señor nos limpia y nos santifica (Efesios 5:25-26). Es en el devocional donde nuestra alma puede encontrar el reposo necesario de los problemas en la vida diaria. Si tenemos una verdadera devoción, al leer y meditar en las Escrituras, nuestro ser se ilumina con el entendimiento y sabiduría para llevar a cabo la práctica en nuestra vida. No es el hacer el devocional y ya. Es que la devoción entre en nuestro corazón para que ocurra un cambio en nuestra conducta.

Existen muchas formas de hacer devocionales, pero lo más importante en que se tenga devoción en ese momento. Se debe ser intencional al momento de hacer el devocional. Es necesario que se separe un tiempo prudente, sin interrupciones para poder encontrarte con el Señor. Es la cita más importante de día, así que debes darle la importancia que merece. De ahí parte el crecimiento espiritual de tu vida y la forma en que respondes ante las presiones del diario vivir. Si no estás respondiendo adecuadamente a las presiones, debes detenerte inmediatamente para encontrarte con el Señor.

¿Qué se necesita?

No es necesario tener libros de devocionales para lograr tener un buen momento con el Señor. Lo único que necesitas es tener la Biblia, una libreta y lápiz a la mano para anotar lo que Dios te dice a través del pasaje. Es recomendable escribir el texto tal y como aparece en la Biblia en tu libreta. De esa forma notarás detalles que de otra forma pasarás por alto. Cada pasaje debe estudiarse en el contexto en que está escrito.

Así que si no conoces el contexto del pasaje necesitarás de buenas herramientas como comentarios bíblicos y diccionarios. Es importante que hagas una buena observación del pasaje y hagas las preguntas pertinentes (quién habla, a quién le habla, qué dice, dónde, cuándo y/o por qué). Una vez que hayas observado el pasaje y entendido el contexto en que está escrito debes buscar la aplicación a tu vida. Recuerda anotar tus observaciones, el contexto y la aplicación en tu libreta. Luego termina con una oración para que Dios te ayude a aplicar en tu vida lo aprendido.

A través del tiempo he seguido muchas formas para hacer mi devocional, e intento ser creativa para que sea parte de mí. Puedes descargar la forma que utilizo para hacer mi devocional. Espero que sea de bendición.

 

Referencias:

DeMoss, N. L. (2011). En la Quietud de Su Presencia. Grand Rapids, MI: Portavoz.

Esposa de José Juan, madre de tres chicas jóvenes e hija de Dios que necesita recordar el gozo, propósito, contentamiento y plenitud que podemos tener en Cristo no importando las circunstancias.