La Biblia tiene más de 2,350 versículos que hablan y tratan sobre el dinero y las posesiones. Uno de los temas que más Jesús enseñó fue acerca del dinero. Por razones espirituales y prácticas, Dios nos da muchas explicaciones sobre este tema.

Probablemente has escuchado “Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” (Mateo 6:24). Y “Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.” (1 Timoteo 6:10).

¿Qué dicen estos versículos acerca de la importancia de servir a Dios más que al dinero?

Primero que nada, el dinero es un medio pero no el fin. Con este podemos hacer cosas que le agraden a Dios, pero no podemos hacer del dinero nuestro dios. Si queremos ser genuinos seguidores de Cristo, debemos transferir el título de propiedad de todas nuestras posesiones al Señor (Lucas 14:33).

Como resultado, debemos renunciar a cualquier título de propiedad que tengamos. Al darnos cuenta de que Dios es el dueño de todo, cada decisión sobre lo que vamos a gastar se vuelve una decisión espiritual. La pregunta común: “Señor, ¿qué quieres que haga con mi dinero?” ahora cambia por: “Señor, ¿qué quieres que haga con Tu dinero?” Por lo tanto, cuando asumimos esta actitud correcta, podremos gastar el dinero solamente en las cosas que agraden al Señor.

Mayordomía

Mayordomía significa administrar las pertenencias de otro.

Dios es el dueño (Deut. 10:14, Salmos 24:1), de toda la tierra (Lev. 25:23), de toda la plata y el oro (Hageo 2:8) y de los animales (Salmos 50:10-12).

Como resultado, Dios es dueño de todo lo que nosotros tenemos y nos ha dado la responsabilidad de administrar, de una manera fiel, de acuerdo a los principios de la Escritura acerca de las finanzas. (1 Corintios 4:2).

Lea lo que implica ser un mayordomo fiel: (Mateo 25:21).

Ahora compare esto con lo que se dice del mayordomo infiel: (Mateo 25:26-28).

El Señor quiere que entendamos la importancia de serle fieles en la mayordomía.

Ahorro

“Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio, pero el necio todo lo disipa”. Proverbios 21:20

Dentro de la mayordomía está el concepto de ahorrar dinero o almacenar mercancías para el futuro, incluyendo la compra de bienes o negocios que se volverán más valiosos en el futuro. Lo opuesto al ahorro es despilfarro. Esto es gasto excesivo e innecesario de dinero, bienes materiales, tiempo, energías, medios,etc.

La persona sabia almacena comida y aceite como una hormiga que se prepara para el invierno (Proverbios 6:6–8), pero el hombre insensato tiene una visión limitada. Se ocupa solamente de los placeres del tiempo presente y no guarda nada para el futuro. El necio despilfarra toda su comida y por lo tanto, no tiene alimento entre una cosecha y otra.

Como creyentes debemos ser prudentes a la hora de hacer uso del dinero de Dios. A través de las Escrituras vemos el principio del ahorro como un medio para suplir en tiempos de necesidad dentrto del pueblo de Dios. Una de las historias más conocidas es la de José en Egipto (Génesis 41:47-57). Dios utilizó dentro de Su providencia el principio del ahorro para suplir alimento en medio de la escasez.

“A los ricos en este mundo, enséñales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, el cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos. Enséñales que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, generosos y prontos a compartir, acumulando para sí el tesoro de un buen fundamento para el futuro, para que puedan echar mano de lo que en verdad es vida”. (1 Tim 6:17–19.)

Referente a este pasaje Glenn señala: “He aquí una instrucción cristiana sobre el uso apropiado de las riquezas. Recordamos el consejo triple que Wesley ofreció a los metodistas que estaban prosperando: “Gana todo lo que puedas; ahorra todo lo que puedas; y da todo lo que puedas.” El dinero nunca podrá comprar la salvación; pero el uso apropiado y cristiano del dinero puede mejorar nuestro carácter cristiano y capacitarnos para echar mano de la vida eterna con mayor firmeza”.

Dificultad Económica

Dios bendice en la dificultad financiera porque:

  • Logra sus propósitos divinos – Génesis 45:5-8; 50:20
  • Desarrolla nuestro carácter – Romanos 5:3-4
  • Provee para nuestras necesidades – Filipenses 4:19

En el Antiguo Testamento el Señor hace llegar su recompensa de abundancia a su pueblo cuando le obedece, mientras que la pobreza recae sobre ellos como consecuencia de su desobediencia. (Deuteronomio 30: 15-16). Podemos orar por nuestro bienestar económico cuando nuestra relación con el Señor es saludable, y si tenemos una perspectiva apropiada en cuanto a las cosas materiales. (3 Juan 2).

Sin embargo, la Biblia no dice que alguien que es de Dios debe vivir en la pobreza. Un creyente puede tener recursos materiales y aun ser un excelente hijo de Dios. El otro extremo está en creer que todos los cristianos que tienen una fe verdadera siempre serán prósperos económicamente. Esto también es un error.

Principios bíblicos para la mayordomía cristiana

  • La primera porción es para Dios—(Proverbios 3:9)
  • Sé generoso, da con regularidad—(1 Corintios 16:2)
  • Da un porcentaje —(1 Corintios 16:2)
  • Sé agradecido, da con gratitud —(Efesios 5:20; 2 Corintios 9:7)

Referencias:

David Witthoff, Glosario de Trasfondo cultural, ed. Andrew Fuller, Jessica Parks, y Cory Taylor, trans. Alejandro Peluffo (Bellingham, WA: Lexham Press, 2014).

Glenn Gould, «Las Epístolas Pastorales», en Comentario Bíblico Beacon: Gálatas hasta Filemón (Tomo 9) (Lenexa, KS: Casa Nazarena de Publicaciones, 2010), 657.

John F. Walvoord y Roy B. Zuck, El conocimiento bíblico, un comentario expositivo: Antiguo Testamento, tomo 4: Job-Cantar de los Cantares (Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C., 2000), 323.

La Mayordomía Financiera. (n.d.). Retrieved 4 de mayo de 2015 from Conceptos Financieros Crown: http://www.conceptosfinancieros.org/

Núria Lucena Cayuela, ed., Diccionario general de la lengua española Vox (Barcelona: VOX, 1997).