“La suposición peligrosa que aceptamos sin saberlo en el sueño Americano es que el recurso más valioso que tenemos es nuestra habilidad.”
“El evangelio nos llama a morir a nosotros mismos y a creer en Dios y a confiar en su poder. En el evangelio, Dios nos enfrenta con nuestra completa incapacidad para lograr cualquier cosa de valor separados de Él.”
“Dios se deleita en exaltar nuestra incapacidad. Pone a propósito a su pueblo en situaciones en que se debe enfrentar cara a cara con su necesidad de Él.”
“Esa es la manera en que obra Dios. Pone a sus hijos en posiciones donde necesiten con urgencia su poder y, luego, muestra su provisión de modo tal que despliega su grandeza.”
Radical, David Platt

2 Corintios 12:9
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

Durante el pasado mes tuve la oportunidad de servirle al Señor en Camp Caribe. Una experiencia, no solamente diferente, también nueva para mí. Llevo tres años en el Evangelio y nunca había sido parte de algo como esto. Fue una experiencia maravillosa, de aprendizaje y crecimiento. Todo comenzó súper bien, aunque no estaba segura sobre si era lo correcto estar en ese lugar, una vez llegue Dios abrió muchas puertas para mí. De DORE a curita, ms versículo, ms limpieza, inclusive a presentar talleres durante la semana de entrenamiento. ¿Cómo fue que sucedió? Obra y gracia del Señor, yo de lo único que estoy segura es que sentía que no tenía nada que hacer allí, en todo momento me sentí (y aun me siento) como la persona menos capacitada para haber cubierto todas esas funciones.

Tres días después y aun ciento temor en mí de no haber glorificado a Cristo a través de mi servicio, de haberle fallado. No pasó mucho tiempo para que el enemigo comenzara a atacarme, conociendo mis debilidades y mis luchas. Nunca en mi vida me había sentido tan vulnerable. Siempre había caminado (antes y después de Cristo) con una máscara de fortaleza, temple, valía, que se desvaneció a horas de haber comenzado la primera semana de campamento. Me tocó ver cómo todos mis temores se hacían realidad, el sentirme sola, el no recibir palabras de afirmación, el sentirme rechazada, el que vieran lo sensible y débil que realmente soy, el que el mundo conociera mis luchas, mis fallas, el compartir mi testimonio sin omitir detalle alguno.

Pronto entendí, que detrás del propósito de servirle a Dios, Él tenía planeado el utilizar esa experiencia para quebrantarme, destrozarme para volverme a crear. Entendí que había llegado a ese lugar a aprender a confiar realmente en Dios, a tener esa confianza en Él, que produce ese abandono total, que llena de paz el corazón porque sabes que todo estará bien porque Él está al control (Jeremías 29:11) y mejor Su control que el mío (Proverbios 3:5). Aprender a no temer en mostrarme como realmente soy por miedo al rechazo, porque no debo de buscar la aceptación del mundo sino la de Dios, ¿acaso Jesucristo no tuvo solo 12 discípulos en su ministerio? ¿Porque necesito yo la aprobación de miles? (Gálatas 1:10). Entendí que mi mayor error no era tener esas luchas y debilidades, sino el hecho de que en ningún momento le había hecho entrega de las mismas a Dios y el haber querido manejarlas yo misma. Mi mamá espiritual siempre suele decirme “Dios no llama al capacitado, Él capacita al llamado.”

¿A dónde quiero llegar con todo esto? No importa cuáles sean tus luchas, debilidades o fortalezas, Dios siempre te utilizará donde Su voluntad así lo permita, nuestra única tarea es abandonarnos completamente en Él y dejarle tener el control de nuestras vidas. Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad (2 Corintios 12:9).

Por: Yesenia Rivera