La Biblia trata de Dios. Dios es el autor y no podemos decir algo que no dijo en Su Palabra. Sin embargo, muchas personas utilizan textos que sacan de contextos. El peligro de esto es que estamos poniendo en la boca de Dios palabras que no dijo con esa intención proclamando de esta forma una fe falsa.

Observemos dos ejemplos comunes:

  1. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Fil. 4:13).
    “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” no es una palabra mágica que vamos a repetir para medir nuestra fe y así lograr nuestras metas. En este verso Pablo lo que desea mostrar es la confianza y el gozo que debemos siempre tener no importando la situación, porque ha visto la bondad de Dios tanto en la abundancia como en la escasez.
  2. “Porque Yo sé los planes que tengo para ustedes,” declara el Señor “planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza” (Jer. 29:11).
    Si decimos que Jeremías 29:11 es una promesa directa de Dios para nosotros, entonces también debemos reclamar que Jeremías 25:11 es una promesa también para nosotros. La realidad es que a todas las personas les gusta reclamar las promesas de prosperidad y bienestar, pero nadie reclama la promesa del exilio babilónico durante 70 años. Como vemos en Jeremías, dentro del contexto del libro, es que el plan de Dios de prosperarlos era traerlos de regreso a casa y ser restaurados como una nación. Esta era una promesa nacional, no es individual.

Algunas sugerencias a seguir:

Lleva a cabo un diario devocional (en una libreta).
Lee la Palabra de Dios sistemáticamente (el libro completo).
Divide tu devocional ya sea por capítulos o porciones completas del libro que has escogido con bolígrafo en mano.
Escribe en la libreta las verdades que Dios te enseña mientras estás a solas con Él.

Pregúntate:

¿Quién? ¿Qué dice? ¿A quién lo dice?– Escribe los versos en tus propias palabras.
¿Así qué? ¿Qué quieren decir los versos? ¿Cómo los aplicarías a tu vida personal?
¿Ahora qué? ¿Cuál es tu plan de acción para “hacer la Palabra”?
Mira las verdades acerca de Dios, el hombre y el pecado.
Mira las promesas, principios, mandatos, elecciones y consecuencias.

Escribe dos oraciones cortas:

Señor, gracias (por lo que has descubierto)
Señor, por favor (orar por tu vida)

Memoriza las Escrituras

Existen muchos métodos que pueden ayudarte a memorizar las Escrituras. Sin embargo, la meta de memorizar las Escrituras tiene el propósito de capturar tu corazón con la verdad de manera que puedan defenderte de las mentiras que te rodean. Comienza tu día memorizando algunos versículos y repásalos antes de acostarte a dormir. Repásalos antes de tus devocionales y antes de cada comida. Mientras más los repasas más pueden captarlos tu corazón.

Ilustra la Fe

Uno de los métodos más significativos que se ha puesto de moda durante los últimos años es el de Ilustrar la Fe. Consiste en tomar los versículos que ha capturado tu corazón e ilustrarlos en tu Biblia como si fuera un diario devocional. Existen Biblias en el mercado diseñadas para esto, pero puedes utilizar cualquier tipo de Biblia. Esta Biblia es personal. Por lo que cuando llenes todas las páginas con tus ilustraciones, deberás conseguir otra para comenzar nuevamente con las verdades que Dios vaya hablando a tu corazón.

No existen errores para ilustrar la fe en tu Biblia, siempre y cuando no saques los versos de contextos. No queremos que el autor de la Biblia, Dios, se sienta ofendido porque hayamos añadido o quitado palabras de su Libro. Peor aún, que digamos e interpretemos Sus palabras mal. Así que, manos a la obra. Comencemos.

 

 

Esposa de José Juan, madre de tres chicas jóvenes e hija de Dios que necesita recordar el gozo, propósito, contentamiento y plenitud que podemos tener en Cristo no importando las circunstancias.