Dios es inmutable, no cambia de parecer. El patrón de Dios es el diseño original de hombre-mujer. En el Génesis vemos que Dios dice que no es bueno que el hombre esté solo. Así que diseña una mujer para él.La valoración de Dios sobre su diseño original era más que bueno…”era bueno en gran manera” (Génesis 1:31). La creación de la mujer fue una acción deliberada y premeditada de Dios. No fue a prisa sino que hizo una pausa reflexiva (ver Génesis 1:26-27).

Dios creó dos sexos diferentes para que se relacionaran como equipo. Así que al hacernos a su imagen y semejanza manifestamos a Dios en nuestro comportamiento. Por lo tanto, nuestros sentimientos de inferioridad nos hace sentir inútiles y no podemos disfrutar plenamente de nuestra relación con Dios.

Isaías 43:6-7 dice que Dios nos hizo para su gloria. Esto implica que nuestro propósito en la vida es manifestar a Dios reflejando su gloria por medio de mi feminidad. Como mujer se nos ha dado la sensibilidad, gracia y belleza que manifiestan la imagen de Dios y su historia de redención.

 

Esposa de José Juan, madre de tres chicas jóvenes e hija de Dios que necesita recordar el gozo, propósito, contentamiento y plenitud que podemos tener en Cristo no importando las circunstancias.