mami no miente

La intención era jugarle una broma a una de mis hijas. Querían cantarle cumpleaños en un restaurante, pero ese no era el día de su celebración. Ante la incertidumbre si le habían informado a la mesera, ella me pregunta: “Mami, ¿le dijeron a la mesera?” Los que estaban en la mesa le preguntaron: “¿por qué le preguntas a tu mamá?” A lo que ella responde: “Es que Mami no miente ”.

La verdad es que al igual que otras personas tengo problemas con la mentira. Pero la diferencia es que no me dejo dominar por ella y someto mis palabras ante la cruz por amor a Cristo. Al revisar las páginas de mi Biblia puedo encontrar un mal ejemplo que no debo seguir. La historia de Ananías y Safira que fueron dominados por la mentira y la hipocresía (Hechos 5:1-11).

“Mas Pedro dijo: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu Santo, y quedarte con parte del precio del terreno? Mientras estaba sin venderse, ¿no te pertenecía? Y después de vendida, ¿no estaba bajo tu poder? ¿Por qué concebiste este asunto en tu corazón? No has mentido a los hombres sino a Dios” (Hechos 5:3-4).

Podemos ver que tanto Ananías como Safira se olvidaron de las palabras del Señor y decidieron servir a las riquezas. Además, decidieron engañar a la congregación al querer parecer generosos. Sin embargo, ante los ojos de Dios eran hipócritas. Ambos estaban viviendo en una gran mentira. Ellos engañaron, defraudaron y simularon honestidad e integridad. No se trata solo de falsedad, sino de hacer creer que lo falso es verdadero (Prov. 6:16-19). Toda persona que miente creyendo que puede salir airoso está tentando al Espíritu de Dios.

Salmo 101.7

“El que practica el engaño no morará en mi casa; el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia.”

no mentir

Efesios 4.25

“Por tanto, dejando a un lado la falsedad, hablad verdad cada cual con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros.”

no miente

Colosenses 3.9–10

“No mintáis los unos a los otros, puesto que habéis desechado al viejo hombre con sus malos hábitos, y os habéis vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de aquel que lo creó”

¿Ahora qué?

Examina tus conversaciones con otros durante esta semana. Anota en una libreta las ocasiones en que has encontrado que tú no has dicho la verdad. Confiesa tu pecado ante Dios.