Uno de mis pasajes preferidos es Gálatas 2:20 porque me recuerda que el sacrificio que Cristo hizo por mí conlleva la muerte de mi yo. El comentarista Matthew Henry dice sobre este pasaje:

El versículo 20 queda muy claro en la NVI, que dice así: «He quedado crucificado (pretérito perfecto: acción pasada, de efecto continuo) con Cristo, y ya no es mi “yo” el que vive, sino que es Cristo el que vive en mí. Y esta vida mortal que actualmente vivo, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí». Pablo se siente crucificado, muerto, con Cristo, ¡pero vive! El hombre viejo, el «yo» pecador, egoísta, autosuficiente, está legalmente muerto, pero el hombre nuevo, la nueva creación (2 Co. 5:17), vive. En la medida en que el creyente está muerto al pecado, en la misma medida está vivo por la gracia (comp. con Ro. 8:13). Vive en la carne (lit), pero vive por fe. En cuanto a las apariencias exteriores (lo que se ve), vive y muere con las mismas miserias y enfermedades de los demás seres humanos, pero disfruta de una vida interior en Cristo, de un manantial que brota para vida eterna (Jn. 4:14).

Nótese el afecto cálido que late en las últimas expresiones del versículo 20, donde, al mencionar la fe en el Hijo de Dios, añade el apóstol: «el cual me amó y se entregó por mí». Una entrega que no es por amor, de nada vale (v. 1 Co. 13:3); por otro lado, al verdadero amor siempre sigue la entrega total (comp. con Jn. 3:16 y Ef. 5:25. Siempre el «amó» delante de el «se entregó»). Este mismo fervor de Pablo, como se muestra en estas expresiones, nos da a entender que el apóstol no se limitaba a exponer secamente, intelectualmente, verdades doctrinales, sino que las vivía intensa, profunda y totalmente. No hacían brotar en él solamente grandes sistemas doctrinales, ni siquiera febriles actividades de apostolado, sino que significaban toda una vida; nada menos que eso.

Luego de leer las palabras del comentarista, ¿cómo puedes ver ahora el pasaje de Gálatas 2:20 con respecto a tu “yo”?

Referencia:

Matthew Henry y Francisco Lacueva, Comentario Bı́blico de Matthew Henry (08224 TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE, 1999), 1659.