En el mundo actual donde nos encontramos viviendo, donde a lo bueno llaman malo y a lo malo llaman bueno, como cristiana me surge la pregunta: ¿cómo enfrentaremos y viviremos la vida diaria?

Estamos en una sociedad que pudiera describirse “selfie” o amadora de sí misma. Aún pueden verse creyentes sin compasión por las almas que no conocen el evangelio, que no conocen el plan redentor estipulado por Dios desde el Génesis. Estamos ante personas que Pablo describe como amadores de sí mismo, sin afecto natural, amadores de los placeres más que de Dios (2 Timoteo 3:1-5).

Sin embargo, a pesar de que los que abundan tienen este comportamiento, Pablo insta a los hijos de Dios a vivir piadosamente e insistir en vivir en lo hemos aprendido en las Sagradas Escrituras (2 Timoteo 3:14-15). Sabiendo además que los que escogen vivir de forma piadosa padecerán sufrimientos y persecuciones (2 Timoteo3:12).

Así pues, al igual que Pablo, Pedro nos hace un llamado similar. Nos dice que obremos con toda diligencia, añadiendo a nuestra fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad, a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor (2 Pedro 1:5-7). Procurando con diligencia ser hallados por Él en paz, sin mancha e irreprensibles, y considerando la paciencia de nuestro Señor como salvación (2 Pedro 3:14), creciendo en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 Pedro 3:18).

Esposa de José Juan, madre de tres chicas jóvenes e hija de Dios que necesita recordar el gozo, propósito, contentamiento y plenitud que podemos tener en Cristo no importando las circunstancias.