La Biblia siempre ha servido como fundamento para la acción misionera. Muchos creyentes han aprovechado sus ricos recursos de múltiples maneras y por diversas razones. Utilizan la Biblia para confrontar problemas específicos o subscribir determinadas estrategias misioneras. En otros casos, han buscado en las Escrituras modelos o patrones para la acción misionera o criterios para el establecimiento de comunidades cristianas.[1]

Durante este trabajo se estará articulando una base bíblica y teológica para la misión global. Se estará discutiendo textos del Antiguo y Nuevo Testamento en relación con la misión y la relación de la naturaleza de Dios con las misiones. Además se analizará la relación de la teología de la misión con otros aspectos de la teología y los motivos de la teología de las misiones. Como conclusión se discutirá la forma en que la teología de las misiones se relacionan con el misionero, los líderes de la iglesia, los laicos y la gente que no está a tiempo completo en un ministerio.

Textos del Antiguo y Nuevo Testamento que se relacionan con la misión

Dios a través de las Escrituras nos muestra la obra de Dios para todas las personas. Aunque el término misión no aparece de forma literal en la Biblia, esta hace alusión a ella. Hemos visto a través de las historias reseñadas en la Biblia la forma en que Dios en su propósito divino ha llamado personas y estas a su vez responden a este llamado de forma efectiva para el reino de Dios.

La misión en el Antiguo Testamento se caracteriza de una forma particular. Esta se divide en cuatro etapas: la creación y la caída, el llamado de Dios, el trabajo de Dios en rescate por las personas y el trabajo de Dios enviándolos al exilio. Vemos en Génesis 1:26-27 que Dios creó a Adán y Eva y los puso aparte de la creación porque los había hecho a su imagen y semejanza. En esto se deleitó Dios y nos hizo para su gloria, siendo esto la base de la misión.

Otro texto que muestra la misión en el Antiguo Testamento es Génesis 12:1-3. Es aquí donde se fundamenta la visión misionera en la promesa hecha por Dios a Abraham. Esta promesa universal de bendición para la tierra es repetida en Génesis 18:18; 22:18; 26:4; 28:14. En Génesis 12:3 y 28:14 la frase hebrea para “todas las familias” se puede traducir en la mayoría de los contextos como tribus. Las otras tres repeticiones de esta promesa usa la frase “todas las naciones”, la cual la Septuaginta la traduce en cada caso. Lo que sugiere con fuerza el concepto de misiones.[2] En Abraham Dios manifiesta su reinado revelado en la creación. El corazón misionero de Dios es evidente cuando se ve su iniciativa en la restauración del reino. La misión en el Antiguo Testamento envuelve a las personas cooperando con Dios ya sea de forma individual o colectiva en el trabajo de restauración como consecuencia de la caída.

Por su parte el Nuevo Testamento trae el cumplimiento de la promesa de un Salvador, Jesús. El Nuevo Testamento es la teología misionera en acción. Se puede ver en la Gran Comisión en Lucas 24:45-57. Es aquí donde Jesús abre las mentes para que pudieran entender las Escrituras y les refiere las profecías escritas en el Antiguo Testamento. Jesús les enseña que la comisión es llevar el mensaje de arrepentimiento y perdón de los pecados a todas las naciones. Aquí se muestra de forma contundente la evidencia de que la misión se extiende hacia todas las naciones del mundo.

Otra evidencia de la misión en el Nuevo Testamento se ve en Marcos 11:17. Cuando Jesús cita las palabras de Isaías 56:7 al limpiar el templo. La razón de esta cita de Jesús era para demostrar la importancia del propósito de Dios, de que su casa sea una de oración para todas las naciones. Aquí se puede ver que Jesús estaba familiarizado con la esperanza del Antiguo Testamento y basaba sus expectativas a nivel mundial.

La historia de la misión es presentada en las Escrituras desde el Génesis hasta el Apocalipsis. El tema del amor de Dios siempre ha ido dirigido hacia todas las personas del mundo. De la misma forma como entró el pecado a toda la raza humana, Su gracia se extiende del mismo modo hacia todos y es nuestra responsabilidad reflejar su gloria llamando a todos al arrepentimiento, no importando la cultura o raza ya que es un llamado mundial.

La relación de la naturaleza de Dios con las misiones

“Dios está en la misión”.[3] A través de las historias bíblicas siempre vemos a Dios tomando la iniciativa y actuando según su propósito. Él se revela para que Su nombre sea glorificado, su reino sea establecido y para que las personas sean reconciliadas con Él. En Su naturaleza, Dios se revela a la humanidad como Señor todopoderoso y proveedor que desea bendecir a todas las personas del mundo a través de su pueblo. Él es el Gran Yo Soy revelado a Moisés y quien iba a demostrar Su gloria a todas las personas a través de las maravillas de su pueblo. Se revela como la semilla de David que iba a reinar a todas las naciones y que su reinado no tendrá fin. Dios revela a través de Jesús su amor y su propósito de reconciliar consigo al mundo a través de la encarnación, crucifixión, resurrección y asenso. A través de Pablo Dios se revela como el misterio de las edades que incluye a todas las personas en su redención. Además se revela a través de Juan como el Dios de toda nación, lengua, tribu y personas que pueden adorarle por siempre.

Cada parte del trabajo hecho por Dios en la historia, se puede apreciar de que Él siempre toma la iniciativa. A través de las Escrituras vemos a Dios invitando a las personas a que se unan a su misión. En su misión Dios se muestra según su naturaleza como un Dios de amor, que todo lo sabe y que todo lo puede. La misión de Dios es mostrar su naturaleza para que todas las naciones le glorifiquen.

La teología de la misión y su relación con otras teologías

Entre los académicos modernos el término misiones es usado para referirse a la tarea de hacer discípulos de todas las naciones. Por otro lado, el término misión se refiere a todo lo que la iglesia lleva a cabo que apunta al reino de Dios. Sin embargo, el término Missio Dei es uno nuevo que se refiere a todo lo que Dios hace para construir su reino.[4]

El fundamento de la teología de la misión está establecido en la Biblia misma. Ella provee los principios generales en la cual la teología de la misión debe construirse y las instrucciones específicas para la misión de hoy. Esta teología es la aplicación práctica de la Biblia según Dios lo ordenó a su pueblo.

La teología de la misión se relaciona con dos aspectos de la teología como lo son la eclesiología y la Trinidad. Se puede ver su relación con la teología de la iglesia porque la misión es el corazón ya que sirve de ancla a la estructura teológica. La misión está en el corazón del creyente y de la iglesia indicando lo que le corresponde hacer. Podemos ver que la misión de la iglesia debe ser usada por Dios. Nosotros como testigos podemos ofrecer la reconciliación de los pecados a través de Cristo. De este modo si hay una respuesta afirmativa las personas se unen en adoración a Dios y se incorporan a una iglesia local en la cual pueden crecer espiritualmente. La misión de la iglesia es glorificar a Dios continuando el trabajo que Jesús comenzó (Mateo 5:16). De esta forma vemos que la iglesia es el cuerpo de Cristo, la comunidad del Espíritu Santo, el pueblo de Dios.[5]

A su vez la teología de la misión se relaciona con la Trinidad porque contiene en ella el carácter y acción de Dios. Impulsando a dar y compartir la naturaleza de Dios en toda obra. Es Dios quien tiene la iniciativa en la misión. El plan de Dios siempre ha sido uno, y en este estaba incluido todas las naciones (Efesios 1:10). Como parte del plan redentor de Dios envía a Cristo a reconciliar consigo al mundo para que pudieran adorar a Dios en espíritu y en verdad. Dios diseñó la misión, Jesús la enseñó y el Espíritu Santo es quien nos impulsa a hacerla.

Esto implica que la teología de la misión tiene que ver con el reino de Dios y la iglesia. El reino de Dios dirige la iglesia, siendo Cristo la cabeza de esta. El Espíritu Santo fue enviado por Jesús en Pentecostés para establecer la iglesia. Por lo tanto la iglesia participa en la misión de Cristo siendo luz a toda la humanidad.[6]

Dos temas claves en la teología de las misiones

El reino de Dios y las misiones están unidas intrínsecamente. El reino es el lugar de operaciones y la meta de todo creyente. La misión es exitosa mientras las reglas de Dios sean llevadas a cabo. Los enemigos del reino son conquistados por amor. El apoderamiento de las tareas imposibles son para el débil, y le pertenecen al pobre y perseguido.

Sin embargo, la consideración más importante dentro de la teología es el reino de Dios que incluye el establecimiento y la participación de los cristianos como un privilegio en el proceso. El reino de Dios está en la base del enfoque de la misión. Esta puede crecer o decrecer dependiendo de las actividades de la iglesia. El reino de Dios son las buenas nuevas de la esperanza. Este fue el mensaje central del ministerio de Jesús. Sin una visión adecuada del reino de Dios, la misión puede perder el enfoque y concentrarse en aspectos lejos del reino. Cuando nuestro enfoque está en el reino de Dios todo lo que hacemos es para Su gloria. Dios fue quien estableció el reino, no nosotros y Él es quien escoge sus heraldos a través del Espíritu Santo.[7]

Otro motivo de la teología de las misiones es la iglesia. La iglesia como organismo tiene la comunión de los creyentes como clave. Las Escrituras se refieren a ella como el cuerpo de Cristo (Ef. 1:22-23; 1 Cor. 12:12-27) y como piedras vivientes del templo de Dios (1 Pe 2:4-8). La iglesia local sirve de lugar de reunión donde se congregan los creyentes para predicar la salvación y nutrirse espiritualmente. Sin embargo Dios trabaja a través de la iglesia en beneficio de la misión.

La misión no está confinada a la iglesia. El propósito de la iglesia es someterse a Cristo, quien es la cabeza (Col 1:18). [8] La iglesia es el cuerpo de Cristo que significa que es la acción de la cabeza en el mundo. Ella es parte del evangelio, ya que Dios escogió a la iglesia para que fuese parte del plan de reconciliar al mundo con Cristo (Ef. 1:20-23).

La misión de la iglesia es glorificar a Dios mientras continúa haciendo la labor que Cristo comenzó. La iglesia existe por la gracia de Dios, cuando esta se ve como una comunidad u organismo. Además incluye personas de todos los tiempos y de todo lugar. El pueblo de Dios debe hacerse visible, en una expresión local y en un nivel local la iglesia es la comunidad del Espíritu Santo.[9]

Dentro de la teología de la misión la iglesia tiene el propósito de relacionarse con el mundo como enfoque. Ya que tiene la encomienda de llamar a las personas al arrepentimiento para el perdón de pecados proclamando el reino de Dios. La iglesia como agente de Dios para llamar al arrepentimiento, siendo a su vez sal y luz en este mundo sin sabor.

Conclusión

En fin, las misiones se relacionan con la Biblia, la naturaleza de Dios y otras teologías. Sus motivos están basados en el reino de Dios y la iglesia, siendo estos temas claves en la teología de las misiones. Sin embargo tenemos los misioneros, líderes y laicos que forman parte de la iglesia. Como parte del cuerpo de Cristo cada uno tiene funcionen distintas pero todos se relacionan directamente con las misiones.

El misionero tiene la oportunidad de trabajar en la obra del Señor a tiempo completo. Su llamado es hacer una llamado a las personas para que respondan a Cristo y que reflejen el reino de Dios en sus vidas. Un misionero es un discípulo preparado a quien Dios envía al mundo a hacer discípulos para el reino.[10] Por otra parte, los líderes de la iglesia tienen la encomienda de hacer que la iglesia se mantenga en la misión principal. Como parte de su llamado se enfoca en hacer discípulos en medio de la iglesia local. Además da soporte financiero y espiritual por medio de la oración a los misioneros que se encuentran fuera de sus hogares. Finalmente tenemos a los laicos, que son las personas que no tienen un ministerio a tiempo completo. Esta parte del cuerpo de Cristo se involucra con las misiones en la oración y en aporte financiero. Sus esfuerzos están dirigidos a que los misioneros y los líderes puedan hacer la obra de Dios eficazmente.

En conclusión, las implicaciones de la misión de Dios se extienden desde Él en su naturaleza hasta nosotros como parte de su propósito. Hemos visto desde la perspectiva de la Trinidad cómo la misión se orienta hacia la expansión del reino de Dios y la labor que todos tenemos en Su reino.

Bibliografía

Deiros, Pablo A. Diccionario Hispano-Americano de la mision. Bellingham: Logos            Research Systems, 2006.

Moreau, A. Scott, Gary R. Corwin, and Gary B. McGee. Introducing World Missions: A Biblical, Historical, and Practical Survey. Grand Rapids: Baker Academy, 2004.

Winter, Ralph D., and Steven C. Hawthorne. Perspectives on the World Christian Movement: A Reader. Pasadena: William Carey Library, 2009.

 

 

[1] Pablo A. Deiros, «Preacio a la Edición Electrónica», Diccionario Hispano-Americano de la Misión (Bellingham, WA: Logos Research Systems, 2006).

[2] John Piper, « Discipline All the Peoples.» In Perspectives On the World Christian Movement: A Reader, edited by Ralph D. Winter and Steven C. Hawthorne (Pasadena: William Carey Library, 2009), 134.

[3] Henry T. Blackaby y Avery T. Willis, Jr., « On Mission With God.» In Perspectives On the World Christian Movement: A Reader, edited by Ralph D. Winter and Steven C. Hawthorne (Pasadena: William Carey Library, 2009), 74.

[4] A. Scott, Moreau, Gary R. Corwin, and Gary B. McGee, Introducing World Missions: A Biblical, Historical, and Practical Survey (Grand Rapids: Baker Academy, 2004), 72-73.

[5] Howard A. Snyder « The Church in God’s Plan.» In Perspectives On the World Christian Movement: A Reader, edited by Ralph D. Winter and Steven C. Hawthorne (Pasadena: William Carey Library, 2009), 158.

[6] Charles Van Engen, «The Uniqueness of Christ.» In Perspectives On the World Christian Movement: A Reader, edited by Ralph D. Winter and Steven C. Hawthorne (Pasadena: William Carey Library, 2009), 181.

[7] Tim Dearborn, « Beyond Duty.» In Perspectives On the World Christian Movement: A Reader, edited by Ralph D. Winter and Steven C. Hawthorne (Pasadena: William Carey Library, 2009), 72.

[8] Moreau, 83.

[9] Snyder, 156-157.

[10] Moreau, 18.

Esposa de José Juan, madre de tres chicas jóvenes e hija de Dios que necesita recordar el gozo, propósito, contentamiento y plenitud que podemos tener en Cristo no importando las circunstancias.